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lunes, 28 de septiembre de 2026

PROYECTO EXPOSITIVO "BRUJAS"







 Por las que fueron juzgadas. Por las que aún lo son. Por todas las mujeres que han decidido habitar el mundo desde la libertad, aunque esa libertad haya tenido siempre un precio.

Durante siglos, la palabra bruja fue utilizada para nombrar a quienes desafiaban el orden establecido: mujeres sabias, curanderas, parteras, artistas, pensadoras o simplemente mujeres que se negaban a aceptar el papel que otros habían escrito para ellas. La antropología nos recuerda que la figura de la bruja aparece, en casi todas las culturas, como un espejo de los miedos colectivos y de los mecanismos de control social. Allí donde una mujer era autónoma, conocía los secretos de la naturaleza o ejercía su propia voluntad, surgía la sospecha.

Esta exposición reivindica precisamente esa palabra. La rescata de la condena para convertirla en un símbolo de conocimiento, de intuición y de resistencia.

Está dedicada a todas las mujeres que trabajan por los suyos sin renunciar a sí mismas; a quienes rechazan vivir sometidas a prejuicios, estereotipos o cánones de belleza siempre cambiantes; a quienes se contemplan, se aceptan y se disfrutan desde la autenticidad. A las que encuentran en la cultura, el arte, la filosofía, la sensibilidad y la sensualidad formas de conocimiento tan válidas como la razón. Porque, como intuía María Zambrano, existe una razón poética capaz de comprender aquello que no puede reducirse a conceptos.

Las obras que componen esta muestra no representan únicamente mujeres: representan miradas que se niegan a ser domesticadas. Cada pintura es una afirmación de la identidad frente a la uniformidad, de la diferencia frente al miedo y de la belleza entendida como una experiencia profundamente libre. En ellas resuena también la idea de Simone de Beauvoir de que la libertad no es un estado alcanzado, sino una conquista permanente, y dialogan con la tradición artística de creadoras como Frida Kahlo, Leonora Carrington o Remedios Varo, quienes hicieron de la imaginación un territorio de emancipación.

Creer en la magia no significa renunciar a la razón. Significa reconocer que la vida está hecha también de intuición, de memoria, de símbolos, de vínculos y de misterio. Como señaló Carl Gustav Jung, los símbolos contienen verdades que escapan al lenguaje literal; y la figura de la bruja sigue siendo uno de los grandes arquetipos de la transformación.

Esta exposición está dedicada a las mujeres de hoy y a las de ayer; a las silenciadas, a las estigmatizadas, a las invisibles y a las indomables. A todas aquellas que eligieron ser fieles a sí mismas antes que responder a las expectativas ajenas.

Que estas pinturas sean un homenaje a su memoria y, al mismo tiempo, una invitación. Porque quizá el mundo necesite menos miedo hacia las brujas y más mujeres capaces de mirar, crear, pensar y vivir con plena libertad.

Ojalá cada vez haya más brujas

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